La creciente ola de hechos delictivos en Río Grande genera cada vez más preocupación entre los vecinos, quienes sienten que la ciudad se ha vuelto insegura y que la justicia no ofrece respuestas efectivas frente al avance de la delincuencia.

En distintos barrios se repiten los testimonios de personas que fueron víctimas de robos y que aseguran ver a los mismos delincuentes nuevamente en la calle pocos días después. “Entran por un lado y salen por el otro”, lamentan los vecinos, apuntando a las leyes nacionales que, según sostienen, hoy amparan más a los delincuentes que a las víctimas.

Desde distintos sectores sociales se plantea la necesidad urgente de reforzar el sistema de seguridad local. Muchos consideran indispensable la instalación de cámaras de videovigilancia en puntos estratégicos de la ciudad, para prevenir delitos y facilitar el accionar policial ante hechos delictivos.

Asimismo, crecen los reclamos para que la Justicia y el sistema penal actúen con mayor firmeza. “El que roba tiene que pagar, no puede ser que vuelva a su casa a las pocas horas”, expresan algunos vecinos, reflejando un sentimiento generalizado de frustración y desconfianza.

Río Grande, históricamente considerada una ciudad tranquila, enfrenta hoy un desafío serio en materia de seguridad. Los vecinos piden acciones concretas y un compromiso real de las autoridades para garantizar el derecho básico de todos los fueguinos: vivir sin miedo.

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