Garbarino no para de despedir gente y está a un paso de cesantear a todo su personal

La catástrofe que atraviesa Garbarino no deja de intensificarse. A muy poco de trascender una serie de audios en los que presuntamente Carlos Rosales, aún dueño de la cadena, anticipaba la decisión de entrar en una convocatoria de acreedores, la cúpula de la empresa desoyó la conciliación obligatoria establecida por el Ministerio de Trabajo y durante la mañana del lunes envió una nueva batería de telegramas de despidos.

Desde el ámbito de los empleados de la firma, sendos representantes señalaron a iProfesional que entre las notificaciones remitidas la semana pasada y las distribuidas a lo largo de esta jornada suman 3.400 los trabajadores cesanteados por la cadena.

«Los despidos se están llevando a cabo aunque rige el DNU que los impide y está la conciliación obligatoria. Y toda la maniobra se viene desarrollando con respaldo del sindicato de Comercio que encabeza (Armando) Cavalieri», explicó uno de los empleados alcanzados por los telegramas de las últimas horas.

El número de despidos gana en gravedad si se toma en cuenta que el total de trabajadores de Garbarino, al menos hasta las notificaciones de estos días, ascendía a 4.000 personas. Más claro: el retail está a un paso de cesantear a todo su personal.

«Van por la totalidad de la dotación. No va a quedar nadie», comentó a este medio otro de los despedidos.

«El miércoles hay una reunión por la conciliación, que la empresa por supuesto no está acatando. Se hará en el Ministerio de Trabajo. Mañana martes marcharemos a la sede de, justamente, Trabajo, en repudio a la falta de intervención oficial ante los telegramas que envió Garbarino de forma masiva», anticipó otro vocero.

Las familias ligadas a la compañía suman más de un semestre de sueldos impagos de forma completa y entre los empleados predomina la idea de que el destino de la cadena no se resolverá en el corto plazo.

Mientras tanto, continúan los intentos de la empresa por abrochar un retiro voluntario que el plantel laboral observa prácticamente como una falta de respeto.

A fines del mes pasado, y bajo el título «Asunto, plan de retiro voluntario Garbarino», la firma envió una propuesta con cláusulas que prometen iniciar el pago de indemnizaciones recién a partir de enero del año próximo y en 24 cuotas consecutivas.

Es decir, de aceptar una oferta así, los empleados deberían pasar dos meses sin percibir ningún ingreso y, además, resignarse a terminar de cobrar el monto total correspondiente en enero del 2024. Por supuesto que el grueso de los trabajadores rechazó una salida de esas características.

Como expuso iProfesional recientemente, el retail ya cesó sus operaciones de comercialización en todo el país. Y apenas sobrevive un puñado mínimo de sucursales que atienden algunas consultas en el interior de la Argentina.

«No quedan locales haciendo ventas, la cadena no opera más de esa forma. Hay sucursales que levantan la persiana en San Juan, Chaco, Salta y Paraná, pero nada más. No están comercializando productos», dijo a este medio un representante de los empleados de la firma.

Los telegramas de despido comenzaron a multiplicarse la semana pasada.

Los telegramas de despido comenzaron a multiplicarse la semana pasada.

Los audios presuntamente de Rosales

El viernes pasado trascendieron una serie de audios presuntamente de Carlos Rosales, aún dueño de la cadena, donde el empresario hizo referencia a la situación que atraviesa la firma.

En el hilo de mensajes, que sendos trabajadores del retail reenviaron a iProfesional durante la tarde del miércoles, la supuesta voz del CEO de la compañía dio cuenta de un «plan para reflotar todo esto» y de la receta «talento, corazón y garra» para recuperar la operatividad de Garbarino.

En otro de los mensajes, reconoció que aún «no hay nada de AGIP (Administración Gubernamental de Ingresos Públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires)» en referencia a los fondos retenidos por el ente recaudador. Y anticipa que apelará a la Justicia para destrabar ese tema.

«De AGIP no hay nada, todavía no hay nada. Ya metimos el recurso y vamos a ver si lo judicializamos. Pero todavía no hay absolutamente nada. Igual, tenemos que salir de vuelta a refundarnos», se afirma en uno de sus mensajes.

Respecto, justamente, de la «refundación», amplía en el mismo audio: «Tenemos que salir de vuelta a refundarnos. Desde el online y, también, con algunos locales que se van a utilizar para ‘pick-up’ y venta. Vamos a achicarnos para poder agrandarnos. Tenemos que pagar la fiesta de otros, porque estos se llevaron 150 millones de dólares», añade, en referencia a los antiguos dueños de la cadena.

En la grabación presuntamente de Rosales, quien habla va más allá: se habla de «guita que se fugaron» y que, por efecto de ese mismo movimiento, «se puso en riesgo toda la operación de Garbarino».

«La gente me putea a mí, que nosotros (hicimos) esto. Yo gasté todos mis ahorros para pagar sueldos cuando esto nunca dio margen de ganancia para pagar sueldos y alquileres. Pero bueno, si me tengo que hacer cargo de la guita que se fugaron, me haré cargo», agrega.

 

En otros de los audios, la voz da por sentado que la empresa ingresará en concurso de acreedores: «Tenemos que agarrar y, sobre los pedazos, empezar a reconstruirla. Tenemos que presentarnos en convocatoria para trabajar y verificar la guita que se llevaron estos muchachos. Facturas truchas, todo un desastre».

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