Ahora son cuatro las personas procesadas por el crimen de Gladys Moledo

Desde la semana pasada son cuatro las personas que están procesadas por el homicidio de la artesana Gladys Moledo, hecho ocurrido el pasado 9 de septiembre en su domicilio particular ubicado en calle Monte Independencia 113, en el sector de la margen sur, en Río Grande.

El viernes pasado, el juez de Instrucción Daniel Cesari Hernández resolvió procesar con prisión preventiva a José Manuel Gómez (24), por considerarlo coautor del homicidio doblemente agravado por alevosía y por haber sido cometido con el concurso premeditado de dos a más personas.
Gómez fue detenido el pasado 24 de noviembre, luego que el Magistrado lo considerara como la tercera persona que se la ve junto a Juan Ramón Gómez (35) y Gastón Eduardo Blanco (35); en las imágenes de las cámaras de videovigilancia existentes en el sector, que estuvieron en el lugar del hecho, en horario coincidente a cuando se estima que sucedió el sangriento hecho.

En la resolución, el Juez también volvió a procesar al menor identificado con las iniciales LDB, pero esta vez considerándolo partícipe secundario y le impuso severas normas de conducta, en razón de la improcedencia en el caso de una cautelar de mayor gravedad y trabó embargo sobre sus bienes.
El adolescente de 17 años había sido procesado inicialmente como coautor del homicidio, pero ante una apelación presentada, los jueces de la Sala Penal de la Cámara de Apelaciones revocaron esa decisión y ordenaron al Juez intensificar la investigación, considerando que no existían elementos de cargo para considerar al menor en igualdad de responsabilidad que Juan Ramón Gómez y Gastón Eduardo Blanco.
Por el momento están firmes los procesamientos dictados contra Juan Ramón Gómez y Gastón Eduardo Blanco; en tanto que las defensas de José Manuel Gómez y el menor de 17 años pueden intentar revertir esa medida judicial, con un recurso ante la Cámara de Apelaciones.

La investigación
Un exhaustivo relevamiento de cámaras de seguridad por toda la zona permitió recrear que el homicidio se habría producido a minutos de la última vez que la víctima fue vista con vida, cuando se dirigió a la despensa de sus vecinos cerca de las 21.15 del lunes 9 de septiembre.

Las cámaras captan a 3 personas caminando detrás de un auto que circulaba despacio por la calle Monte Independencia (en el 113 vivía la víctima), los que giran hacia la casa de la víctima.
Fue a las 21.22 horas y se estima fueron los asesinos, ya que el auto era el Ford Ka de Blanco, e incluso un hombre que es visto en las cámaras, los cruzó y aseguró temer que pudieran asaltarlo por que iban con los rostros cubiertos. Describió eran 3 varones muy similares a los tres procesados por la contextura física.
Allí el auto continuó hasta el polirubro La Bahía, a pocos metros, donde su conductor descendió y luego se retiró por otra vía. Ese cuarto hombre aún se desconoce quien podría ser, pero abandona la zona actuando solo como un transportador de los homicidas.

El auto y los asesinos se retiraron por distintas vías y se encontraron luego en un punto acordado en calle Los Sauces, lo que la Justicia utiliza en uno de los agravantes sobre la “planificación” del hecho. Una hora después desde una cámara se observa que en calle Paso de los Libres, desde un Ford Ka arrojan un elemento. La prevención policial en ese mismo horario, a pocas cuadras identificó al Ka con Gustavo Blanco a bordo, Juan Ramón Gómez y aparece en el mismo, la imputada con “falta de mérito” Jésica Gómez a bordo.
Juan Ramón Gómez es la más comprometida de todos los imputados; a partir de marcas de rasguños y pisada de un calzado similar a uno por una causa de flagrancia que posee.  Asimismo el otro detenido, Gastón Blanco también rasguños y esas lesiones se espera que hayan dejado rastros genéticos que permitan arrojar un resultado positivo en las tomas extraídas de las uñas de la occisa.

Pero incluso Juan Ramón Gómez ya suma otros testimonios. El de la imputada Jésica Gómez –su hermana- que da cuenta haberlo escuchado hablar de “las dos puñaladas que le dí en el cuello”, y de una bolsa negra con ropa que se llevó, cuando volvieron a su casa tras el homicidio; según contó.
Finalmente un cuñado de Gómez que reside en calle Yaven, testificó que esa noche lo encontró en su casa, donde habrían llevado esa bolsa para incinerar la ropa, y allí el refirió, mostrándole las manos ensangrentadas “me mandé un cagadón muy grande”.

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