Una foca leopardo en la costa atlántica de Río Grande

Esta mañana, apareció  en la zona Punta Popper una foca leopardo, que horas después se introdujo a las aguas de la desembocadura del Río Grande para aparecer nuevamente frente al muro costanero a la altura de la plazoleta Eva Perón.

Las focas leopardo pueden nadar a velocidades de hasta 37 km/h. Esto es suficiente como para permitirles sacar su cuerpo sobre la costa. Las focas leopardo son las más grandes de las focas antárticas.

Estos mamíferos viven en las aguas frías y las costas alrededor de la Antártida.  En el invierno emigra a las islas sub-antárticas y ocasionalmente al sur de Australia, Sudáfrica, islas Cook y Sudamérica, por lo que la fecha coincide para tenerlo de visita en nuestra geografía.

 

La foca leopardo se caracteriza por ser un animal solitario, con desplazamiento torpe. Tiene un cuerpo delgado y una cabeza proporcionalmente grande. Los machos alcanzan tres metros de longitud y las hembras, que son más grandes, los 3 metros cincuenta. El peso oscila entre 250 y 500 kilos y alcanzan a vivir más de veinte años.

Su color es gris oscuro en el dorso, aclarándose en el vientre, garganta, mandíbula, pecho y aletas pectorales. La especie se distribuye en la zona más al norte en el continente antártico. Se alimenta de petreles, peces, cormoranes, patos vapor, krill, crustáceos y varias especies de pinnípedos y pingüinos. Su principal predador es la orca y, en algunas zonas periféricas de su distribución, los tiburones. Hasta ahora no peligra su conservación.

Algunas recomendaciones para tener en cuenta

– No tocar ni molestarlas.

– No mojarlas ni tratar de alimentarlas.

– No encerrarlas entre la gente, permitiéndole tener una salida al mar.

– No dejar a los perros sueltos en los paseos por la zona costera.

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