Veterano recibe mensajes intimidatorios

El ingeniero Pedro Güiraldes, sobrino nieto del autor de Don Segundo Sombra, Ricardo Güiraldes, e hijo del comodoro  Juan José Güiraldes, ex presidente de Aerolíneas Argentinas y también redactor de muchos de los discursos emitidos por los jefes militares durante la última dictadura; viene cuestionando duramente la causa radicada en el juzgado federal de Río Grande, relacionada con las torturas que habrían sufrido soldados conscriptos argentinos durante la guerra de Malvinas, por responsabilidad de oficiales y suboficiales de la propia tropa.

Güiraldes escribe en el diario “La Nación”, y desde allí se refirió a la causa por torturas relativizando esa categoría para lo sucedido y señalando que “la utilización de los derechos humanos como fundamentación indebida de reclamos por indemnizaciones y otros beneficios, ha sobrepasado lo que en justicia solo hubiera correspondido a quienes tenían una razón verdadera. El presidente Mauricio Macri calificó estos excesos como “el curro de los derechos humanos”. No solo podría aplicarse este calificativo a quienes crearon casos ficticios con testigos comprados, sino también a los que fueron indemnizados y homenajeados, pero en rigor fueron reprimidos por las Fuerzas Armadas en legítima defensa frente a sus atentados terroristas y ataques a unidades militares”, señala el ingeniero en el diario porteño.

Pero avanza sobre la denuncia de los veteranos de Malvinas indicando que “Estamos ahora frente a nuevos casos en los que se intenta manipular a la Justicia obteniendo una sentencia favorable para reclamar compensaciones económicas. Se trata de la citación a 18 militares alegando eventuales torturas a soldados durante la Guerra de las Malvinas”. En su teoría, Güiraldes alega que lo sufrido por los excombatientes argentinos fueron “malos tratos” y no deberían reconocerse como torturas o delitos de lesa humanidad.

Luego de conocerse la decisión de la jueza Mariel Borruto, de suspender las indagatorias para los militares involucrados en esta causa, el ingeniero Güiraldes envió una serie de mensajes al referente del Centro de Excombatientes Islas Malvinas de La Plata (CECIM), Ernesto Alonso, dónde le recomienda –entre otras cosas- que “más que gastar a cuenta de indemnizaciones, yo empezaría a ahorrar para pagar honorarios, costas y sentencias por demandas civiles que les lloverán”.

En otro de los mensajes le dice Güiraldes al veterano “me imagino lo bien que te debe hacer soportar fracaso tras fracaso con un intento de venganza que sólo apunta a esconder tus miserias. Me das lástima”. Y finalmente “espero que pases un lindo 25 de Mayo, sobre todo con suficiente espacio, que parece que en Río Grande no es suficiente”, en obvia alusión a la decisión de la Dra. Borruto de suspender las audiencias con el argumento de la falta de espacio en las instalaciones del juzgado federal.

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