Jueves, 18 de Octubre de 2018 | 11:01

Ultiman los detalles del histórico viaje a Malvinas de los familiares de los caídos

No habrá banderas, ni argentinas, ni malvinenses, ni británicas. Sí habrá una ceremonia católica oficiada por un cura argentino, seguida por The Last Post, el toque militar de notas largas y lúgubres con que los británicos honran a sus caídos en combate. Estará a cargo de un grupo de gaiteros y será un homenaje de los malvinenses a los soldados argentinos. Las rosas que dejarán los familiares serán de tela, no se puede ingresar material orgánico a las islas y el clima impide el cultivo local, y los rosarios, de plástico y fluorescentes, resplandecen así durante las largas horas de oscuridad en Malvinas.

 

 

Estos y cientos de otros detalles se están terminando de negociar, de cara al viaje del lunes próximo, cuando los familiares de 90 soldados argentinos caídos en Malvinas y enterrados después de la guerra sin identificación en el cementerio de Darwin, podrán al fin llorar frente a una placa con el nombre de su ser querido. Será un viaje relámpago: el contingente argentino estará apenas unas 10 horas en las islas, aterrizarán a las 7.30 y a las 17.30 está prevista la partida.

 

"Estoy emocionada, ansiosa, de a ratos viviendo un sueño. Es el comienzo de una nueva etapa", dice María Fernanda Araujo, presidenta de la Comisión de Familiares de los Caídos en Malvinas.

 

 

Su hermano mayor Eduardo era conscripto y cayó en la batalla de Monte Longdon, pero en el momento no se lo informaron y ella recuerda la angustia cuando del regimiento de La Plata salían los soldados que volvían de Malvinas luego de la rendición y él no aparecía. Aquella incertidumbre se prolongó durante 35 años, hasta que a fines del año pasado se comprobó que Eduardo Araujo era uno de los 121 soldados enterrados como NN y bajo la desoladora placa "Soldado argentino solo conocido por Dios".

 

Ella fue una de las encargadas de empujar los esfuerzos para el trabajo de identificación, una gestión que se inició en el gobierno de Cristina Kirchner, continuó en el de Mauricio Macri e involucró al gobierno británico, a las autoridades malvinenses, a la Cruz Roja y al Equipo Argentino de Antropología Forense.

 

Ese lunes será un día largo para el contingente argentino. Muchos de los familiares son gente mayor que vive en las provincias del norte del país, algunos en condiciones humildes y aisladas. El gobierno argentino se encargó de contactarlos y, para los que no lo tenían, gestionarles el documento y el pasaporte en tiempo récord. También se hizo cargo de los traslados a Buenos Aires y el alojamiento en el hotel donde el domingo recibirán una despedida del canciller Jorge Faurie . Luego de unas pocas horas de sueño partirán hacia el aeropuerto de Ezeiza. A las 4.30 de la madrugada del lunes despegará el primero de los dos aviones McDonnell Douglas MD-83 con destino a las islas.

 

 

Luego de tres horas de vuelo y una hora de viaje desde el aeropuerto al cementerio, se realizará la ceremonia y los familiares tendrán un par de horas para estar junto a las tumbas de sus seres queridos. Previendo las inclemencias del clima, se montarán dos carpas con bebidas calientes y sillas. A las 16.30 despegará el primer avión de vuelta a Buenos Aires y media hora después, el segundo.

 

El proceso para gestionar el viaje fue complejo por la sensibilidad del tema, pero también por los desafíos logísticos. Según el último censo, de 2012, las Malvinas tienen, descontando los militares, apenas 2841 habitantes. La comitiva de familiares argentinos que aterrizará el lunes suma 245 personas, casi el 10% de la población. Esto incluye, entre otros, familiares de los 90 soldados (la mayoría son dos personas, pero en algunos casos viajan tres), Enrique Eguía Seguí, obispo auxiliar porteño, dos médicos, dos psicólogos, autoridades políticas, y una decena de periodistas.

 

Hace meses que hay reuniones en las que participan la Comisión de Familiares, Cancillería, la Secretaría de Derechos Humanos y la embajada británica. En algunos de esos encuentros, realizados en la embajada, los representantes políticos de Malvinas se conectaron por videoconferencia. Otra parte involucrada es el empresario Eduardo Eunerkian, uno de los benefactores de los excombatientes y quien financió parte del cementerio. Fue el encargado de confeccionar las 90 placas nuevas que ya están en Malvinas para reemplazar a las que no tenían identificación.

 

"Estamos ante un acontecimiento histórico que tiene una carga emotiva incomparable y es un honor poder acompañar a los familiares en este momento tan emocionante", explica Claudio Avruj, quien como secretario de Derechos Humanos tuvo a su cargo gran parte de la gestión del viaje.

 

"Es un desafío logístico enorme", concede uno de los funcionarios de la embajada británica encargado de los detalles.

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